En un movimiento que redefine el mercado de los coleccionables deportivos, la FIFA ha anunciado un acuerdo histórico y exclusivo con Fanatics Collectibles. La alianza marca el final de una relación de más de medio siglo con la editorial italiana Panini, otorgando a la marca Topps (propiedad de Fanatics) los derechos para producir los cromos y tarjetas oficiales de la Copa del Mundo.
Una transición gradual
Para tranquilidad de los coleccionistas más nostálgicos, el cambio no será instantáneo. Panini, que ha sido el socio oficial de la FIFA desde el Mundial de México 1970, mantendrá sus derechos para las citas de 2026 (EE. UU., México y Canadá) y 2030.
Será a partir de 2031 cuando el acuerdo con Fanatics entre en pleno vigor, convirtiendo al Mundial de 2034 en el primero en ser lanzado bajo el sello de Topps en más de 60 años.
Apuesta por la tecnología y la exclusividad
La FIFA busca con este cambio modernizar la experiencia del coleccionista. Fanatics ha prometido una integración total entre los formatos físicos y digitales, incluyendo:
- Tarjetas con reliquias: Inclusión de “jersey patches” o trozos reales de uniformes usados por las estrellas en los partidos.
- Coleccionables digitales: Expansión del ecosistema de cartas virtuales y plataformas de intercambio en línea.
- Distribución global: Aprovechamiento de la enorme infraestructura logística de Fanatics para llegar a mercados antes desatendidos.
El golpe final en la guerra de los cromos
Este anuncio es el capítulo más reciente de la “guerra de los cromos” entre ambas compañías. Topps ya había logrado desplazar a Panini en torneos de gran envergadura como la Eurocopa 2024 y la Champions League. Con la adquisición de los derechos del Mundial, Fanatics consolida su dominio casi total sobre el mercado del fútbol internacional.
“Estamos emocionados por crear una nueva era de conexión para los fans de todo el mundo”, declaró la FIFA en su comunicado oficial, cerrando así una de las sociedades más icónicas y longevas de la historia del deporte.





