En un movimiento que ha encendido nuevamente la controversia sobre la separación entre Iglesia y Estado, la Junta de Educación del Estado de Texas (SBOE) está evaluando una propuesta que incluiría a la Biblia como parte de una lista de lecturas obligatorias y materiales didácticos recomendados para las escuelas públicas, desde el nivel primaria.
Un nuevo enfoque en el currículo estatal
La medida surge como parte de una revisión integral de los estándares de artes del lenguaje y lectura, impulsada por sectores que argumentan que los textos bíblicos son fundamentales para comprender la literatura, la historia y la cultura occidental. Según los proponentes, no se trata de instrucción religiosa, sino de “alfabetización cultural”.
“Es imposible entender la literatura clásica, el arte o los fundamentos legales de nuestra sociedad sin conocer las referencias bíblicas que los moldearon”, declaró un representante cercano a la SBOE durante las audiencias públicas.
Puntos clave de la propuesta
- Integración curricular: Los relatos bíblicos se enseñarían no como doctrina, sino como textos históricos y literarios dentro de las clases de lectura.
- Materiales financiados: El estado proporcionaría incentivos financieros a los distritos escolares que adopten estos materiales aprobados por el Departamento de Educación de Texas.
- Inclusión de otros textos: Aunque la Biblia es el foco principal, la propuesta menciona otros textos fundacionales de la cultura mundial para intentar equilibrar la oferta académica.
Reacciones y desafíos legales
La propuesta ha generado una división inmediata en la comunidad educativa:
- Defensores: Grupos conservadores y padres de familia apoyan la medida como una forma de “regresar a los valores fundamentales” y fortalecer el rigor académico.
- Críticos: Organizaciones de libertades civiles y sindicatos de maestros advierten que esto podría violar la Primera Enmienda de la Constitución de EE. UU. Argumentan que el aula pública no es lugar para la promoción de textos religiosos específicos y que esto margina a estudiantes de otras fes o sin religión.
Próximos pasos
La Junta de Educación del Estado tiene previsto someter la propuesta a una votación final en los próximos meses. De aprobarse, Texas se uniría a una tendencia nacional de estados que buscan reintegrar contenidos religiosos en el currículo público bajo el argumento de la herencia histórica.





