Así es como Texas podría cambiar la financiación de las universidades públicas.

En un esfuerzo por alinear la educación superior con las demandas actuales del mercado laboral, la Junta Coordinadora de Educación Superior de Texas (THECB) ha aprobado un plan para transformar radicalmente la manera en que el estado financia a las universidades públicas de cuatro años. La propuesta plantea abandonar el esquema tradicional basado estrictamente en el volumen de inscripción de alumnos para adoptar un modelo fundamentado en el rendimiento y el éxito económico estudiantil.
De ser ratificada por la Legislatura de Texas en su próxima sesión de enero, esta reforma redefinirá el flujo de miles de millones de dólares del presupuesto estatal destinado a instituciones emblemáticas como la Universidad de Texas y la Universidad de Texas A&M.
Las claves del nuevo modelo basado en rendimiento
La propuesta de la junta estatal divide los fondos de incentivos presupuestarios bajo criterios específicos que premian los resultados tangibles de las universidades en lugar de la cantidad de alumnos en las aulas:
  • 60% por “Títulos de Valor Financiero”: La mayor parte de los recursos adicionales se otorgará a las escuelas basándose en el número de graduados de licenciatura que obtengan un retorno de inversión real. Esto se define como un título que permita al egresado ganar lo suficiente en un plazo de 10 años para recuperar el costo total de la universidad y superar los ingresos de un graduado promedio de secundaria.
  • 40% por “Hitos de Persistencia”: El resto del presupuesto de incentivos recompensará a las universidades cuyos estudiantes mantengan una inscripción continua y alcancen metas específicas de horas-crédito acumuladas año tras año.
  • Bonos por estudiantes vulnerables: Las instituciones recibirán financiamiento extra si logran graduar a alumnos provenientes de sectores económicamente desfavorecidos (como los beneficiarios de las Becas federales Pell), adultos mayores de 25 años o estudiantes rezagados que regresen a las aulas.
El fin gradual de los “fondos de mejora institucional”
Actualmente, las universidades públicas de Texas reciben financiamiento complementario a través de una bolsa de 423 millones de dólares conocida como “fondos de mejora institucional”, utilizada para operaciones generales y reclutamiento de profesores. Aunque los legisladores estatales han presionado para eliminar este fondo de golpe, el comité de la junta recomendó una retirada gradual a lo largo de varios años. Las autoridades advirtieron que una cancelación abrupta para el año 2027 provocaría una severa crisis financiera en la mayoría de las universidades que dependen de ese soporte base.
Lecciones aprendidas de los ‘Community Colleges’
Esta iniciativa para las universidades de cuatro años sigue los pasos de la reforma aplicada en 2023 a los colegios comunitarios (community colleges) de Texas. Con todo, la transición de los centros universitarios busca ser más moderada debido a las complicaciones presupuestarias que enfrenta actualmente el sistema técnico.
En el sector de los colegios comunitarios, el éxito de los estudiantes superó con creces las proyecciones de los legisladores, provocando que el estado se quedara sin fondos suficientes para cubrir los incentivos ganados por las escuelas. Como resultado directo de este desajuste, la junta estatal se vio obligada a recortar los subsidios destinados a estudiantes de bajos ingresos y adultos para el año fiscal 2027, lo que causará reducciones presupuestarias de hasta el 15% en varios distritos de educación técnica. Para evitar esta inestabilidad, el modelo universitario propuesto ajustará los fondos de forma bienal en lugar de anual.
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