El director de arbitraje de la FIFA, Pierluigi Collina, ha salido al paso de las crecientes críticas que sacuden la Copa del Mundo. A través de una entrevista, el histórico excolegiado italiano defendió firmemente la integridad y la independencia de sus árbitros, asegurando de forma tajante que el colectivo no acepta directrices de ninguna entidad externa, ni del propio presidente de la institución, Gianni Infantino.
La contundente respuesta del directivo llega en una semana de alta tensión en el torneo debido a las duras acusaciones vertidas por la Federación Egipcia de Fútbol y su director técnico, Hossam Hassan. Tras quedar eliminados en los octavos de final en un vibrante partido que terminó 3-2 a favor de Argentina, el estratega egipcio sugirió ante los medios que existió una parcialidad deliberada de los jueces para mantener en el torneo a la vigente campeona del mundo y a su capitán, Lionel Messi.
El VAR bajo la lupa: El desglose de las polémicas
Para apagar el incendio mediático, Collina repasó minuciosamente las decisiones del árbitro francés François Letexier, las cuales costaron la eliminación de los “Faraones”. El directivo ratificó la legitimidad del sistema de videoarbitraje basándose en dos jugadas cruciales:
- El tanto invalidado a Mostafa Zico: Collina aclaró que la anulación del gol del descuento egipcio fue correcta. El VAR detectó en la jugada previa una falta objetiva en la que Marwan Attia pisó al defensor argentino Lisandro Martínez. “Una falta es una falta, no importa qué tan lejos del arco ocurra”, argumentó.
- El penal no cobrado a Mohamed Salah: Instantes previos al gol definitivo de Argentina, la delegación egipcia reclamó penal por un choque entre Julián Álvarez y Salah. Tanto el árbitro de campo como la cabina de video juzgaron la acción como un “contacto normal de fútbol”, dado que el defensor tocó limpiamente la pelota primero.
El fantasma de la intervención política
Las palabras de Collina no solo responden al frente africano, sino que buscan devolver la certidumbre a un Mundial envuelto en el debate político. La reputación del arbitraje fue blanco de severos cuestionamientos internacionales tras la polémica decisión de la FIFA de remover la sanción por tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun. La medida ocurrió justo después de que el mandatario de EE. UU., Donald Trump, reconociera públicamente haber llamado a Gianni Infantino para mediar por el castigo de su futbolista, desatando la indignación de federaciones como la UEFA.
Al respecto, Collina buscó blindar la reputación de sus colegiados afirmando que el cuerpo arbitral toma decisiones honestas y puramente deportivas, ajenas al poder político o corporativo. Asimismo, advirtió que lanzar acusaciones infundadas de corrupción contra los árbitros es una irresponsabilidad que trasciende las canchas, pues aviva el acoso y genera amenazas reales contra la seguridad de los jueces y sus familias en los hoteles de concentración.
Con un formato de torneo expandido que ha supuesto un incremento del 50% en el volumen de partidos en comparación con la edición anterior, Collina admitió que los errores humanos puntuales y la subjetividad son inevitables, pero concluyó que el balance del desempeño arbitral a las puertas de las fases finales sigue siendo plenamente satisfactorio para la organización.





